sábado, 4 de diciembre de 2010

Historia de la Aerografia

Historia de la Aerografía
Parte 4.
Compilada por José Parada
Creador Fundador
Action Art Europe
Escuela de Aerografía
Barcelona, España



1933. Al cielo por asalto.


Charles Burdick conoció y trabajó con Walter Gropius en la entonces famosa escuela de la Bauhause en Alemania.  Burdick convenció a Gropius del uso y ventajas del aerógrafo dentro del diseño y las artes gráficas, para que la aerografía ganase renombre internacional y ocupase un lugar destacable dentro de la industria de la ilustración.  Fue así como la aerografía se incluyó como materia regular en la enseñanza de las artes gráficas, de esta manera un diseñador podría aprender el oficio y realizar trabajos para la publicidad y otros medios impresos sin la necesidad de limitarse a un círculo de ilustradores, las compañías como Paasche y Badger comenzarían a expandirse dentro y fuera de los Estados Unidos y entrar en los mercados como Grumbacher, Royal Talens, Rembrandt y Faber Castell, entre otros.



La espléndida visión de estos genios del diseño no duró mucho.  En 1938 los nazis sostuvieron fuertes controversias contra la escuela, debido a múltiples volantes considerados dubversivos contra el nuevo régimen.  La Bauhause fue sitiada, salvajemente saquedad y dinamitada, desapareciendo no sólo la mas importante escuela del diseño moderno de entonces, sino cualquier posibilidad de que la aerografía se afianzara en Europa.  Comenzada la Segunda Guerra Mundial, la aerografía retornó a U.S.A a enfrentar mayores problemas frente a la devastadora recesión económica que sacudía a aquella nación.
La aerografía no renacería en Europa hasta 1960, sin embargo, no todo se perdió; amigos de Gropius que no pudieron escapar de la guerra como el artista Josep Biner, se refugiaron en Viena y sirvieron como ilustradores de pósters para las campañas simpatizantes de Hitler.
Hasta su fallecimiento, Biner parece ser uno de los pocos enlaces que permitieron el retorno de la aerografía a la Europa de los Beatles.




1940.  Volver a empezar.




A finales de los años 30´s, la industria de la moda fijó sus ojos en el mayor consumidor de la época; la mujer. George Petty era un ilustrador publicitario que enfatizó una particular manera de ilustrar a la mujer, la cual, marcó el estereotipo de toda una generación y a las posteriores.  El concepto de esta muñeca consistió en mostrar una chica coqueta, bella, feliz y con mucho sex-appeal.  Curvas duras, cabellos rubios, formas sinuosas y calientes.  La primera chica Petty costó 25$ y vendió 2 mil revistas la semana de su publicación, un récord para la época, nacía la mujer objeto ilustrada con un aerógrafo.






Un ilustrador seguidor de Petty, un joven inmigrante peruano de 20 años llamado Alberto Vargas, además de ganarse la vida de múltiples formas, desempeñaba el dibujo de una manera envidiable, al igual que Petty, las mujeres de Vargas vendían sexo, por lo que su éxito comercial estaba en un mercado opuesto, los hombres.
Playboy hizo de Vargas un hombre rico y famoso, ser pornógrafo le dió prestigio durante mas de 50 años de carrera, hoy nos sorprendería lo inocentes de sus sexuales ilustraciones, que en su época quedaron limitadas a un mercado exclusivo, si las comparásemos con el tipo de ilustración erótica que se publica y se vende actualmente,
nos daría risa de como eran esos conceptos en aquel tiempo.





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Disfruten el proceso de pintar un Ferrari por uno de nuestro alumnos.



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